
Es hogar de plantas y animales únicos del desierto.

Ayuda a captar y conducir el agua de lluvia, reduciendo riesgos de erosión e inundaciones.

Contribuye a mejorar la calidad del aire al retener parte del polvo y funcionar como una barrera natural.

Ayuda a regular la temperatura y a mitigar los efectos del calor extremo.

Mantiene corredores biológicos que permiten el desplazamiento de la fauna silvestre.

Es un espacio para el senderismo, la observación de la naturaleza, la educación ambiental y el encuentro con nuestro paisaje.

Es parte de la identidad de Ciudad Juárez y un símbolo que nos recuerda que vivimos en el Desierto Chihuahuense.
Cada explosión, cada hectárea removida, cada extracción ilegal de flora y cada expansión sin planeación significan una pérdida que difícilmente puede recuperarse.