Agrotecnologías en el campo: oportunidades y retos para transformar la agricultura
Dra. Ileana Moreno Durán, Dra. Elizabeth Villalobos Pérez, Dra. Angélica Anahí Acevedo Barrera
CHIHUAHUA.- Hablar del campo es hablar de trabajo, esfuerzo, conocimiento y también de grandes retos. Quienes se dedican a las actividades agropecuarias saben que producir alimentos no es una tarea sencilla.
El clima, la disponibilidad de agua, el costo de los insumos, la falta de mano de obra, las condiciones del mercado y muchos otros factores pueden hacer que cada ciclo agrícola represente un nuevo desafío.
En este contexto, la tecnología ha comenzado a ocupar un lugar cada vez más importante en las actividades del campo. Hoy escuchamos hablar de drones, sensores, sistemas de riego automatizado, maquinaria inteligente, aplicaciones móviles, imágenes satelitales y agricultura de precisión. Todas estas herramientas forman parte de las llamadas agrotecnologías.
Pero surge una pregunta muy importante: ¿la tecnología por sí sola puede transformar el campo?
La respuesta es no. La tecnología puede ser una gran aliada, pero necesita de personas que sepan utilizarla, de infraestructura que permita su funcionamiento y, sobre todo, de recursos económicos para hacer posible su incorporación. Por ello, hablar de agrotecnologías también significa hablar de personas, capacitación, inversión y nuevas formas de administrar los recursos.
Una nueva manera de trabajar en el campo
Durante mucho tiempo, muchas decisiones agrícolas se tomaron a partir de la experiencia y del conocimiento que los productores adquirieron a lo largo de los años. Ese conocimiento sigue siendo muy valioso y no debe sustituirse. Lo que ofrecen las nuevas tecnologías es la posibilidad de complementar esa experiencia con información.
Esto significa que la tecnología puede ayudar a responder preguntas que todos los días se hacen quienes trabajan en el campo: ¿cuánta agua necesita el cultivo?, ¿dónde existe un problema?, ¿cuánto fertilizante es necesario?, ¿en qué momento conviene realizar determinada actividad?, ¿cómo puedo reducir mis costos?
La agricultura de precisión busca precisamente utilizar los recursos de una manera más eficiente, considerando que no todas las áreas de un terreno tienen las mismas necesidades.
La FAO (2022) reconoce que la innovación y la automatización pueden contribuir a transformar los sistemas agroalimentarios y mejorar la eficiencia y productividad de las actividades agrícolas. Sin embargo, para que esto ocurra, la tecnología debe responder a las necesidades reales de quienes trabajan en el campo.
El dinero: una de las principales barreras
Uno de los primeros retos que aparece cuando hablamos de incorporar tecnología es el económico.
No todas las unidades de producción tienen las mismas posibilidades de invertir. Para un productor con recursos limitados, adquirir un dron, instalar sensores, implementar un sistema de riego automatizado o contratar determinados servicios tecnológicos puede representar una inversión difícil de realizar.
Y el costo no termina con la compra. También existen gastos de mantenimiento, actualización, capacitación y, en algunos casos, conectividad.
Por esta razón, no se trata de incorporar tecnología solamente porque está disponible o porque es novedosa. Antes de realizar una inversión es necesario preguntarse si realmente resolverá un problema y si los beneficios que generará compensarán el costo.
Desde la administración agrotecnológica, esta reflexión es fundamental. La tecnología debe ser vista como una inversión que necesita planeación. Es importante analizar qué se quiere mejorar, cuánto se va a invertir, qué resultados se esperan y quién será responsable de utilizar y mantener la herramienta.
En otras palabras, innovar también significa saber administrar.
¿Y qué pasa cuando no hay infraestructura?
Existe otro reto que muchas veces pasa desapercibido: la infraestructura.
Podemos tener una excelente aplicación para monitorear un cultivo, pero ¿qué sucede si en la comunidad no existe una buena conexión a internet? Podemos contar con equipos modernos, pero ¿qué pasa si no existen las condiciones necesarias para mantenerlos funcionando?
La tecnología necesita condiciones que permitan aprovecharla.
La conectividad, el acceso a electricidad, la disponibilidad de servicios técnicos, el mantenimiento de los equipos y las condiciones de las instalaciones son elementos que deben considerarse antes de incorporar una nueva herramienta tecnológica.
Por ello, la transformación del campo no puede limitarse a entregar dispositivos o equipos. Es necesario crear las condiciones para que realmente puedan utilizarse.
Este es uno de los grandes desafíos para las comunidades rurales: reducir la brecha tecnológica y lograr que la innovación también llegue a quienes tienen menos posibilidades de acceso.
La tecnología necesita personas
Existe una idea que considero especialmente importante: ninguna tecnología funciona por sí sola.
Detrás de cada dron, sensor, aplicación o sistema automatizado existe una persona que debe aprender a utilizarlo, interpretar la información y tomar decisiones.
Por eso, uno de los principales retos de la transformación tecnológica del campo es la capacitación.
La llegada de nuevas herramientas puede generar entusiasmo, pero también dudas e incluso resistencia. Es normal que una persona que durante muchos años ha realizado una actividad de determinada manera pueda preguntarse: “¿Para qué necesito cambiar si así me ha funcionado?”
La respuesta no debe ser obligar a cambiar, sino mostrar los beneficios, acompañar el proceso y capacitar.
El trabajador y el productor necesitan comprender cómo la tecnología puede facilitar su trabajo, reducir riesgos, ahorrar recursos o mejorar sus resultados.
Aquí adquiere especial importancia el talento humano. El sector agropecuario necesita personas que, además de conocer las actividades del campo, desarrollen competencias digitales, capacidad de análisis, liderazgo, comunicación y disposición para aprender continuamente.
Grandes oportunidades para el campo
A pesar de los retos, las oportunidades son enormes.
Las agrotecnologías pueden ayudar a utilizar mejor el agua, reducir desperdicios, optimizar insumos, mejorar procesos y obtener información que permita tomar decisiones con mayor fundamento.
También están surgiendo nuevas oportunidades profesionales. El campo necesita administradores, técnicos, ingenieros y especialistas capaces de entender tanto las necesidades productivas como las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías.
Además, las herramientas digitales pueden facilitar la comercialización, el acceso a información de precios y mercados, la comunicación entre productores y compradores y la creación de nuevas formas de colaboración.
Esto nos lleva a pensar que el campo del futuro necesitará una combinación de conocimientos:
Experiencia agrícola + tecnología + administración + talento humano.

El reto no es solamente tecnológico
Cuando hablamos de innovación en el sector agropecuario, es fácil pensar únicamente en máquinas, aplicaciones o equipos. Sin embargo, el verdadero reto es mucho más amplio.
La pregunta no debería ser solamente “¿qué tecnología podemos llevar al campo?”, sino también:
¿Qué necesita realmente el productor?, ¿Puede pagarla?, ¿Cuenta con la infraestructura necesaria?, ¿Quién la va a utilizar?, ¿Tiene la capacitación necesaria?, ¿Qué beneficios tendrá?
Responder estas preguntas permite comprender que la tecnología debe estar al servicio de las personas y de las necesidades reales del sector.
Conclusión
Las agrotecnologías ofrecen grandes posibilidades para mejorar la manera en que producimos alimentos y administramos los recursos del campo. Sin embargo, su incorporación representa un proceso que requiere tiempo, inversión, infraestructura y capacitación.
El futuro del campo no depende únicamente de tener equipos más modernos. Depende también de contar con personas preparadas para utilizarlos, productores con acceso a oportunidades, organizaciones capaces de planear las inversiones y comunidades con infraestructura adecuada.
Desde la administración agrotecnológica, tenemos el reto de mirar la tecnología de una manera integral. No se trata de sustituir la experiencia de quienes conocen el campo, sino de combinar esa experiencia con nuevas herramientas que permitan tomar mejores decisiones.
La tecnología puede ser una gran aliada, pero el elemento más importante seguirá siendo la persona que está detrás de ella.
El campo del futuro no será solamente más tecnológico; será un campo donde la tecnología, el conocimiento y las personas trabajen juntos para producir de manera más eficiente, sostenible y humana.
Referencias
Food and Agriculture Organization of the United Nations. (2022). The state of food and agriculture 2022: Leveraging automation in agriculture for transforming agrifood systems. FAO. https://doi.org/10.4060/cb9479en
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. (2022). Digital agriculture transformation: The role of digital technologies in agriculture. FAO.
World Bank. (2019). Harvesting prosperity: Technology and productivity growth in agriculture. World Bank.
Divulgación Científica, ¡en video!